Como si yo no tuviera tantas ocupaciones, ahora añado una más, y es que me postulé como Aspirante para ocupar el cargo de Representante de los Funcionarios dentro del Consejo Disciplinario del Ministerio Público. Lo hago con mucho amor, porque si algo he visto en estos años, es que el funcionario del MP trabaja muchísimo, sobre horas y hasta fines de semana, a fin de sacar la mayor cantidad de trabajo a tiempo, porque el volumen de los casos es enorme, así como la preocupación del Fiscal de no quedar de último en las estadísticas. Cómo si no fuera suficiente estrés, el ambiente laboral es poco o nada motivador. Oficinas, baños, mobiliario...en no muy motivadoras condiciones. No existen incentivos monetarios, no se ofrece terapias antiestress ni de tratamientos de stress post traumático, porque a veces se ven unas cosas terribles en los casos. Se va dando una deshumanización invisible, imperceptible, un desgaste que repercute en las vidas personales de todos los funcionarios. Esto no quiere decir que los voy a defender sin ser objetiva, pero manejando el arte de equilibrar lo que se exige y lo que se brinda. A ver si tantos años en la Iglesia me sirve para ser luz de mis compañeros y llevar la justicia, no la ley, a todas las partes en que me desempeñe. Un beso, y hasta la próxima. Mariel

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